April 24, 2018

A finales del siglo XIX empezaron a llegar a Venezuela los primeros grupos de inmigrantes libaneses quienes, huyendo de las guerras producto del dominio del Imperio Otomano bus­caban un mejor destino en otras tierras.

El Líbano es un bello y culto país que cuenta con unos 10.452 kilómetros cua­drados en toda su geografía y tiene una población de casi cuatro millones de ha­bitantes. A lo largo de sus siete mil años de historia, ha sobrevivido a diferen­tes acontecimientos y los libaneses que habitan por todo el orbe se abrazan y unen en torno a sus símbolos universales, destacando entre ellos los cedros milenarios, una amplia cultura, su arte culinario y una extraordinaria importancia al valor de la familia, así como la notable participación en diversos campos artísticos y (profesionales de los emigrantes y sus descendientes).

La mayoría de los inmigrantes que procedían del medio oriente eran libaneses y en mucho menor proporción de otros pueblos de Levante. Fue usual que se les llamara “turcos”, porque hasta 1918 fueron súbditos del Imperio Otomano; también se les llamaba “árabes” por el idioma que desde entonces hablan y escriben. Los libaneses mostraron su agradecimiento al país a través de su trabajo; se integraron poco a poco formando familias Líbano-venezolanas o Sirio-venezolanas y hoy un gran número de descendientes de aquellos primeros inmigrantes son venezolanos prominentes, cuyo trabajo y participación en la vida social, cultural, empresarial, deportiva, intelectual, entre otros, les ha valido el reconocimiento y respeto.

Los primeros en llegar incursionaron en el campo, contribuyendo al empuje y crecimiento de rubros como el cacao, y el café. Los que prosperaron en el comercio se aventuraron después en la industria y más tarde empezaron a abundar profesionales que sirvieron a las comunidades en las que se establecían. Aquellos inmigrantes se esmeraron para que sus hijos aprendieran español y conocieran y amaran profundamente a Venezuela sin olvidar sus valores, su amor y apego a su país de origen.

A 125 años de su presencia en nuestro país, hoy en día existen descendientes de libaneses en casi todos los rincones de República Bolivariana de Venezuela y muchos de ellos se han destacado en diferentes profesiones como médicos, abogados, profesores, así como han incursionado en la po­lítica, y han llegado a ocupar altos cargos gubernamentales, tanto en el gobierno nacional como en los municipales o regionales.

En esta compilación documental nos vamos a ocupar de la familia Mussa Yibirin, constituida por Raimundo Mussa y Ventura Yibirín quienes formaron parte de la inmi­gración que llegó a Venezuela a finales del siglo XIX, ellos provienen de la región perte­neciente al actual Distrito de Akkar de la Gobernación del Norte del Líbano, son los pri­meros miembros de la familia en llegar, radicándose en la zona de oriente en un hermoso pueblo llamado El Pilar del estado Sucre, donde se dedicaron al cultivo del cacao.

El cacao era un producto de gran importancia para la economía venezolana, era muy codiciado en los mercados del mundo, por esta razón el puerto de Carúpa­no tuvo gran desarrollo y la zona fue muy próspera, gracias a la llegada de barcos que traían mercancía de Europa y que a su vez se llevaban nuestros productos agrí­colas. Esta región contaba con el primer telégrafo que unió de forma submarina a Eu­El Legado de mi Padre 17

ropa con el continente americano, iba de la ciudad francesa de Marsella hasta Carúpano.

Raimundo y Ventura procrearon siete hijos: Rosa, Carmen, Jesús, María, Antonio, Catalina y Josefina. Carmen Mussa Yibirín, madre del Capitán Abdelnour, se casa con Juan Abdelnour, y traen al mundo cinco hijos: Amelia, Hilda, Venus, Olga y Héctor. La familia Abdelnour también es de origen árabe, son provenientes de la población de Bhamdoun en el Líbano, al llegar a Venezuela se radican en el Estado Monagas, en Caripito esta población se encuentra ubicada hacia el norte de Maturín, cuenta con una población aproximada de 48.000 habitantes, fue fundada alrededor del año 1878.

Esta tierra tuvo un crecimiento económico bárbaro cuando en 1932 la Standard Oil de Venezuela inauguró la refinería de Caripito, que fue durante muchos años la mayor de Venezuela, lugar don­de trabajaba Juan Abdelnour, quien es el padre de Héctor Abdelnour Mussa. Héctor nace en la población del Pilar Estado Sucre, el 15 de Diciembre de 1921.

Años mas tarde la familia formada por Juan Abdelnour y Carmen Mussa se trasladan a la capital con la intención de que los hijos puedan cursar sus estudios, Héctor y Olga (Toto, su hermana morocha) son los hijos más pequeños y él es el único varón de la familia, sus hermanas estudian en el San José de Tarbes y a él una vez que termina la primaria lo inscriben en la Escuela Naval para que siga la carrera militar, a la que ingresó en el año 1939 graduándose en el año 1943.

Así comienza su vida profesional como Oficial de La Marina de Guerra Venezolana, finaliza su carrera en el año 1970 en el gobierno de Rafael Caldera, quien lo pasa a la disponibilidad por razones políticas.

1 Comment

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